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Una extraña noche en una posada


¿Crees en los fantasmas? Ésta es una pregunta que todos, en algún momento de nuestra vida, hemos hecho o hemos escuchado de alguien más, pero en ocasiones hay que fijarnos bien de “quien” proviene esa pregunta. Déjame contarte una historia.

Me encontraba de viaje en un pequeño pueblo de la península Mexicana, un sitio con poca fluencia turística pero que me ofrecía un paisaje pintoresco, una comida tradicional deliciosa, un cómodo lugar donde pasar la noche y sobre todo una buena dosis de tranquilidad, o al menos eso creía.
Llegué un poco más tarde de lo que esperaba y el día agonizaba para así dar paso a lo que se pronosticaba como una noche fría y lluviosa. Era otoño y a pesar de la ola de calor que azotaba a gran parte del país, aquel poblado parecía ajeno al clima global; la atmosfera se tornaba densa, las sombras envolvían los serpenteantes caminos empedrados, las siluetas de los árboles mecidas por el viento daban el aspecto de criaturas fantasmales al acecho, todo aquello merecedor de pertenecer a una novela de misterio.

La puerta de la posada “El Caballo Negro” crujió al abrirla, las viejas bisagras empotradas a aquella pieza de madera parecían desprenderse con cada movimiento. El interior del lugar no era menos viejo que su acceso, con un aspecto bastante rústico y lleno de polvo. El mostrador estaba vacío, así que llame con un golpe sobre la madera: nada. De mi lado derecho se encontraba un pasillo largo y obscuro iluminado solo por la tenue luz proveniente de un antiguo candil a la mitad de éste. A la distancia logre divisar una silueta deslizándose por en medio de las sombras, pensé que se trataría del encargado o algún otro inquilino así que llame.

-¡Hola!- no obtuve respuesta, solo silencio, pero al girar nuevamente la vista hacia el mostrador me lleve un gran susto al ver ahí una persona parada. Era un señor de edad, de aproximadamente unos sesenta y cinco o setenta años, con la piel blanca y cuarteada por la edad y la resequedad, de un aspecto más bien anémico, con los pómulos muy marcados, unas manos esqueléticas y una mirada penetrante a través de esos ojos negros, tan negros como la misma noche.

-¿Qué desea?-. me pregunto con una voz gruesa e inexpresiva.

-Eh….-. Dude por un instante -Quiero una habitación por favor-. Mi voz sonaba algo temblorosa, aquel sujeto no apartaba la vista de mi y por alguna extraña razón sentí miedo así que desvié mi mirada hacia otra dirección -Tienes que registrarte-. Debajo del mostrador saco una libreta desbaratada -Son cien pesos la noche-.

Tarde algunos minutos en anotar mis datos en aquellas hojas amarillentas, minutos algo tensos, y mientras escribía el anciano lanzó una pregunta con voz hueca: -¿Crees en los fantasmas?-. Levante la cabeza y le dirigí una mirada de sorpresa y confusión, y sin darme tiempo a contestar me dijo -Deberías-. dejo una llave sobre el mostrador y se dirigió hacia una puerta detrás de él perdiéndose en las sombras de aquél umbral. Con un aire de incredulidad e incomodidad me dirigí a mi cuarto asignado.

La intensa lluvia golpeteaba sobre la única ventana de mi habitación de la misma manera en que la pregunta de aquél extraño viejo golpeaba mi cabeza. Era tarde y me sentía exhausto por el viaje, pero por alguna razón no lograba conciliar el sueño. El hipnotizante movimiento de la llama danzarina que iluminaba aquél recinto estaba por extinguirse, así que me levante a cambiar la vela. Al enderezarme en la cama vi una silueta fuera de mi ventana, situación que se figuró extraña debido a la tormenta, además debía ser una persona algo pequeña por el reflejo. Fue cosa de segundos cuando decidí levantarme e ir a echar un vistazo y en el momento justo de asomarme a la ventana llamaron a mi puerta.

-¿Quién es?-. Nadie me contestó, pero seguían tocando a la puerta cada vez con más fuerza. Debido al hilo de luz que se colaba por debajo distinguí la sombra de una persona pero al abrir la puerta no había nadie, solo aquél lúgubre pasillo y un fuerte olor a nuez. Un ruido dentro de mi habitación me distrajo de mis pensamientos, gire y vi que la ventana se encontraba abierta, inspeccioné la escena y me sorprendí al darme cuenta que la ventana tenía el seguro por dentro. Dude unos cuantos minutos pero al fin me decidí en ir a hablar con el encargado.

-Disculpe-. Dije tocando la vieja madera del mostrador. Aquel viejo volvió a sorprenderme saliendo de otra puerta que no había visto en un inicio; no dijo nada, solo un leve gesto que mostraba indiferencia -Alguien ha estado molestándome en mi habitación, han llamado a mi puerta y han abierto mi ventana-. Lejos de sorprenderse, el viejo hizo una mueca de sonrisa y se limitó a decir: -Intente descansar, yo le aseguro que en este lugar no hay nadie más excepto usted-. No le di mucha importancia a esas palabras y regresé molesto a mi habitación por la actitud de aquél singular personaje.

Pasaban de las dos de la mañana y yo seguía dando vueltas en la cama conciliando el sueño en lapsos de quince o veinte minutos, el más mínimo ruido me ponía en estado de alerta. Escuchaba pasos fuera de la recamara, voces murmurando en los rincones, el crujido de la ventana, gritos en la distancia arrastrados por el viento gélido, el peso de objetos cayendo al suelo; hasta que un súbito portonazo me despertó. Eran las seis y cuarto de la mañana y sabía que me sería imposible seguir intentando descansar en aquél ambiente sombrío.

No me habia olvidado de las palabras del fantasmal viejo, realmente en ese lugar no había ninguna otra persona….excepto yo.Preparé mis cosas para continuar con mi jornada y salí de mi habitación para entregar la llave. Llamé varias veces pero nadie se apareció. La puerta detrás del mostrador estaba cerrada con candado. Busque por todo el lugar sin poder encontrar al esquelético encargado. Salí de la posada pensando que tal vez se encontraría barriendo el patío pero nada, ni rastro de él. A la distancia divise una garita, me sorprendió no verla la noche anterior. En la puerta se encontraba un señor de edad media de tés morena, al acercarme hizo un gesto de incredulidad al verme.

-Buenos días-. Le dije -Quiero entregar la llave de una habitación pero no encuentro al encargado, ¿usted me podría hacer el favor?-. Su cara reflejaba sorpresa y me hizo preguntarle qué es lo que sucedía, el me contesto: -¿Usted se quedó ahí a pasar la noche?-. Contesté afirmativamente, él solo se rió y me explico que esa posada estaba abandonada hace años, que él era el velador del predio y había escuchado historias extrañas entorno al lugar. Me quedé sin aliento y un frio estremecedor recorrió mi nuca, dirigí la mirada a aquél lugar y logré comprender el significa.
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El niño

Hay ocasiones en que distinguir un simple sueño de la realidad no es tan sencillo. Para mí eso nunca ha sido problema ya que soy sumamente racional y la mayoría de las cosas que me ocurrían eran atribuidas a juegos sucios de mi gran imaginación o a un simple sueño. Hace como un año atrás yo me encontraba navegando en la red a altas horas de la madrugada como la mayoría de los adolecentes lo hacen en una noche de verano en la que no salen. Simplemente me quedé dormida como a las 2:15 am, aunque la hora exacta no la recuerdo. No recuerdo haber soñado con nada esa noche, fue simplemente una noche de sueño tranquila. Tan tranquila como se puede pasar una noche en mi casa ya que muchas veces siento ansiedad o intranquilidad estando en ella. El punto es que estaba lo suficientemente tranquila como para dormir sin nada de miedo y sin pensar en cosas negativas. A mi entender mi mente no tenía motivos para gastarme bromas.

Desperté poco después de las cinco de la madrugada porque mi madre entró a mi cuarto a usar mi perfume. De inmediato volví a quedar dormida ya que para mí no es impedimento dormir aunque sepa que hay alguien en mi cuarto, aparte de que ya sabía que mi madre pronto se iba ir a trabajar e iba a poder estar tranquila en la casa. Para mí no había pasado casi tiempo desde que me volví a quedar dormida hasta que me desperté. Desperté pensando que mi madre había entrado una vez más a coger algo de mi habitación pero cuando abrí los ojos me llevé una sorpresa al ver que quien estaba en mi cuarto era una niño de aproximadamente 7 años. El niño estaba parado frente al umbral de mi puerta inmóvil, observándome de manera extraña.

En ese instante llegaron muchas preguntas a mi mente, ¿cómo ese niño entro?, ¿qué madre irresponsable había perdido a su niño, mi madre había dejado la puerta abierta? Pensé en muchas cosas y en cuanto reaccioné iba a pararme a preguntarle al niño qué hacia dentro de mi casa y cómo se llamaba pero noté que estaba inmóvil. Volví a intentar moverme pero no lo conseguí, mi cuerpo seguía paralizado, era como si los comandos que mi cerebro mandaran no fueran a mi cuerpo. Comencé a desesperarme e intenté hablar y de inmediato noté que tampoco lo podía hacer. Mi respiración era profunda e irregular, los latidos de mi corazón eran tan fuertes que el pecho me dolía. Me sentí desconcertada por no saber qué le estaba pasando a mi cuerpo y de pronto el niño empieza a caminar hacia mí. Cada vez que el niño caminaba me sentía peor, mas tensa, con más miedo, su presencia me estaba incomodando cada vez más. El niño se paró frente a mi cama, viéndome inmóvil y permaneciendo en un absoluto silencio. Empecé a sentir pánico y miré al niño al rostro para saber si lo podía reconocer y no lo hice pero lo que logré observar me dejó helada. Un escalofrió recorrió mi cuerpo y parecía que no lo quería abandonar.

Sus ojos, esos ojos no eran de una persona, eran ojos de serpiente. Su mirada no solo era sobrenatural si no que también tenía maldad. De pronto respirar se me hizo más difícil, sé que era por el inmenso miedo que sentía. El niño no dijo ni una sola palabra pero de pronto extendió su mano hacia mi como si quisiera que yo le agarrara su mano. Cuando por fin logré moverme lo primero que hice fue cerrar los ojos y en cuestión de un parpadeo el niño no estaba. Había desaparecido como si solo hubiese sido un extraño sueno. Pero yo estaba totalmente segura que ya estaba despierta cuando vi a esa cosa que no estoy segura de poder llamar niño. Comprobé la hora en el reloj y noté que eran más de las nueve de la mañana, algo raro ya que mi reloj biológico me despierta automáticamente a las ocho. Otra razón por la que estoy segura que ya estaba despierta.

Una parálisis de sueño no causa alucinaciones, por eso no logro comprender lo que me pasó. Tomando en cuanta que he pasado por una cantidad de experiencias que la ciencia no puede explicar, solo me queda pensar que lo que vi en mi habitación esa mañana era un demonio.

Fuente:
http://www.taringa.net/posts/paranormal/15650620/El-nino-_relato_.html
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Relato Amigos


Tres años después de mi nacimiento, en 1996, comenzó una extraña conducta en mí, cada vez que me dejaban solo en mi cuarto, solía sentarme frente a un pequeño espacio de 30 centimetros de largo por 60 de ancho en un mueble, donde normalmente se guardaban zapatos o cosas así. Se supone que al estar ahí, mis amigos me hablaban y jugaban conmigo, y que cuando me llevaban a otro lugar, yo pedía volver o de lo contrario comenzaba a llorar y a golpear mi cabeza contra la pared, a tal grado que la mejor opción fue desacerse de ese mueble.


Hoy cumplo 16 años y en el mismo lugar donde solía estar el mueble, sin motivo alguno mi perra comenzó a ladrarle a la pared, luego corrió hacia donde y estaba y se subió a mi regazo, llorando. Al revisar el lugar encuentro unas cuantas migajas de pan. Estaba completamente solo, ya que mi familia fue a comprar una tarta para celebrar.


Al regresar mis padres les hablé acerca de lo que pasó, siendo mi padre el que empezó a reir bastante nervioso, y mi madre a punto de llorar.


Resulta que cuando veía a mis amigos, ellos me pedían pan, y si no se los daba, me asustarían en la noche. Eso es lo que yo le decía a mi mamá, e inclusive está escrito en su diario.


Dejé un pedazo de tarta en ese lugar sin que mis padres lo notaran, escondido en donde actualmente se encuentra mi computadora. Escribo esto desde mi teléfono celular, ya que no me atrevo a levantarme de la cama. Un viejo juguete cayó justo donde dejé el pan. Es un troll de madera y estoy casi seguro de que cayó de pie.


Ahí esta, sonriente, con sus ojos verdes, mirándome. No puedo gritar y con esfuerzos puedo escribir. Mi cabeza me duele y estoy a punto de llorar.
Tengo miedo...

Autor:
Dosouls

Fuente:
http://www.pasarmiedo.com/leer-relato.php?id=2162
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Un Remitente Desconocido

Desde que paso no lo puedo evitar. No lo puedo dejar de ver. Se que es algo loco, pero es cierto y me esta matando. No puedo seguir con este tipo de vida. En fin, esto es lo último que escribire antes de meterme en la bañera... Adios



13 de Febrero del 2011

Como un adolescente soltero, el 14 de Febrero, mejor conocido como Día de San Valentín, es un día en el cual me siento aún mas solo y deprimido, creo que es por la gran sociedad consumista que nos obliga a comprar mas y mas con la excusa de que "necesitas demostrar tu amor ese día!".

La verdad no estoy ni un poco enamorado. A veces me imagino como sería pasar ese día con alguien a quien quiera de verdad. Alguien a quien no consiga solo para ese día, como ocurre con muchas personas. Imagino que sería algo bello. Algo digno de ser vivido. Cuando estoy dentro de esos profundos pensamientos, viene a mi mente la imagen de la última persona con la que me involucré emocionalmente. Esa imagen es horrible. El recuerdo de ella besandose con mi mejor amigo mientras yo me presenté a su puerta con un ramo de rosas el preciso día de San Valentín. Esa es la razón por la que, en caso de tener novia, terminaré con ella este preciso día, y volvere el 15. Si me espera, bien; sino, nimodo.

En fin... Este 14 promete ser diferente. No por el hecho de que vaya a estar con alguien para cambiar la tradicion; sino por el hecho de que hay muchas mas personas con las que me llevo bien y no me dejaran pasar el día solo. Deveras espero que el día no pase tan lento ni que se me haga tan solo.

En los años anteriores, eh desarrollado una técnica para pasar este día no tan mal: Fingir que me siento mal para no ir a la escuela y quedarme encerrado en mi cuarto todo el día. Así no tendré que ver parejas felices ni el típico carnaval escolar en el cual se entregan rosas y demás. Si esto no funciona, pasaré el día escuchando música de metal pesado para poder safarme un poco de la realidad e introducirme en un mundo donde las desgracias no existen.


14 de Febrero del 2011

El horripilante día finalmente ha llegado. La verdad es que me estoy comenzando a dar cuenta de que no es tan malo el día, sino la sociedad consumista en la cual nos encontramos es la verdadera culpable de que el día se pase de tan mala manera. Sin embargo, eh logrado sobrepasar el día sin pena, pero tampoco gloria. Tras el paso de los años, me eh dado cuenta de que, si no esperas nada especial en ningún día, no tendrás ninguna descepción y, en caso de que algo llegue a pasar, estarás mucho mas sorprendido que normalmente.

La verdad es que me encontré con alguien que la pasaba igual que yo. No estaba dentro de mi círculo de amigos con los que tenía planeado pasar el día, pero descubrí que la pasaba mejor con ella que con alguno de mis amigos. No era que tuviera una personalidad sobresaliente ni nada por el estilo, sino que no presentaba ninguna emocion. Era como si le hubieran cortado y quitado todas las emociones, pero a la vez era muy comprensiva y cálida. Lo que me parecio aún mas extraño fue el hecho de que nadie parecía conocerla. No me dijo ni su nombre. Era como si solo yo la pudiera notar, pero no se me hizo raro ya que, como no tenía pareja, no llamaba mucho la atención.

Cuando el día finalizó, todo parecía normal, excepto el que me haya agregado un contacto nuevo en messenger. El nombre de el contacto eran solo tres puntos con un signo de exclamación al final. Algo así: ...!@hotmail.com. Al instante vino a mi cabeza su imágen. Aquella bella mujer de tez blanca como nieve, cabello negro y muy largo y ojos de color azul. No dudé ni un momento en aceptarla, recordando el día que habia pasado con ella.

Lo único que conseguí cuando la acepte fue un mensaje que decía "Mañana obtendrás una sorpresa. No pases este correo a nadie o podría haber graves consecuencias". Pensé que era una broma y me voy a dormir.


15 de Febrero del 2011

Este fue un día algo extraño. No recibí mi sorpresa, lo que me dejó algo extrañado. Mis amigos se veían como alterados, como si yo estuviera loco y me tuvieran que tratar con cuidado para evitar que me altere. No le dí mayor importancia ya que cuando pasé el dia con ella, nadie parecía notarla.

Se me hizo extraño que, cuando les pregunté a mis amigos que como les parecía la persona con la que había estado la mayoría del día anterior, se me quedaron viendo con una expresión extraña. Supongo que eso explica la cautela con la que me estaban hablando y tratando.

Al ver su reacción, automaticamente respondí a la defensiva diciendo que no estaba loco, que solo lo estaban haciendo para molestarme y hacerme enojar. En ese momento, me perdí en mis pensamientos. Cuando al fin reaccioné, me di cuenta de que estaba golpeando de una manera animal a uno de mis mejores amigos. Al ver la sangre que teñía mis manos, me aparté de de rodillas, arrastrandome hacia una esquina mientras murmuraba "No estoy loco... no estoy loco..."

Cuando ví el video de lo que había hecho, mi mente estalló. En cada segundo en el que se veía el video, parecía que se interponía la imagen de ella. Yo pensé que era solo la paranoia del momento la que me hacía ver esas imágenes. Sin embargo, se me hacía que no era yo el que golpeaba a el inocente. Me horrorizé, así que cerré el video y me fuí a dormir.


16 de Febrero del 2011

Cuando la escuela supo de lo ocurrido, fuí expulsado. Yo sabía que tenían toda la razón, asi que no reclame nada. En mi casa, recibí mi "sorpresa".

Esto se me hizo muy extraño, ya que sólo le mencioné la colonia donde vivía, no la casa ni mucho menos mi dirección. Era una canasta con un frasco helado y pesado. Tenía algo adentro que no identifiqué hasta que lo abrí. Era un corazón humano, o algo parecido. No podía pronunciar una sola palabra. A este lo acompañaba una carta, la cual decía "Te entrego mi corazón. Espero que sepas que hacer con él". La carta tenía al final una imágen de un tenedor y un cuchillo, lo acompañaban las inciales A.D.M.

Me quede paralizado al instante. Sabía que lo que quería que hiciera es que me comiera el corazón. Llegué a esta conclusion cuando recordé una parte de la charla que había tenido con A.D.M el 14. Ella me dijo: "Si te doy mi corazón, lo comerías?". Yo pense que se refería a una paleta en forma de corazón que ella sostenía, así que respondí que si sin pensarlo. Creo que fue uno de los peores errores de mi vida.

Cuando me dí cuenta de esto, no lo pensé ni un minuto y llamé a la policía. Cuando me preguntaron que pasaba, yo apenas podía hablar. Me costó mucho trabajo balbucearles lo que pasó. Cuando llegaron a mi casa, estaba encerrado en mi cuarto. Me preguntaron que si había recibido alguna información sobre ella antes. Vino a mi mente el correo fantasma, así que se los dí sin pensarlo.


17 de Febrero del 2011

No puede ser. Me siento tan extraño. Creo que tengo paranoia. La veo por todos lados. Tiene una diferencia muy notoria: tiene un agujero en donde se supone que debería de ir el corazón. Esto me espanta de una mayor manera. Ella solo me apunta con el dedo. Decido abrir mi correo y descubro que tengo otro mensaje de su correo. Éste dice: "Te lo dije. Ahora no te dejaré de seguir. Te miraré en todos los lugares. No te dejaré jamás. ¿No era eso lo que querías? ¿Estar con alguien en todo momento? Lo conseguiste..."

Acto seguido, me llamó la policia. Me estaban reclamando que el correo que les dí era solo un virus, y que terminó por completo con toda su base de datos. Me dijeron también que sus hackers intentaron rastrear la dirección, pero que solo consiguieron un círculo de direcciones que les llevaba a ningún lado. Las iniciales A.D.M correspondían a Adriana Dromedario Montéz, una jóven que habia muerto hace ya 15 años. Esto me desconcerto como no tienen idea.

Fué entonces que tomé una desición. El agua de la bañera ya me espera caliente, como me gusta. Una secadora de cabello está junto a ella, lista para matar aunque no sepa que lo hará. Nos vemos...

Fuente:
http://blorch.foroactivo.net/t3187-un-remitente-desconocido
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La Mujer del Horno


Durante el verano de 1983, en una ciudad tranquila, cerca de Minneapolis, Minnesota, el cuerpo carbonizado de una mujer fue encontrado dentro de la estufa de la cocina de una granja pequeña. Una cámara de vídeo también se encontró en la cocina, de pie sobre un trípode y apuntando al horno. Ninguna cinta fue encontrada dentro de la cámara en el momento.

Aunque la escena fue etiquetada originalmente como un homicidio por la policía, una cinta VHS sin marcar fue descubierta más tarde en el fondo del pozo de la finca (que al parecer se había secado hasta principios de ese año).

A pesar de su condición usada, y el hecho de que no contiene audio, la policía todavía puede ver el contenido de la cinta. Se mostraba a una mujer a sí misma frente a la grabación de una cámara de vídeo (al parecer con la misma cámara que la policía encontró en la cocina). Después de colocar la cámara para incluir tanto a ella como a su estufa de la cocina en la imagen, la cinta mostró a la mujer encender el horno, abrir la puerta, y arrastrarse al interior, a continuación, cerro la puerta detrás de ella. Ocho minutos en el vídeo, el horno puede ser visto sacudido violentamente, tras lo cual se podía ver el espeso humo negro salir de la estufa. La cámara siguió filmando al horno durante otros 45 minutos hasta que las baterías al parecer se acabaron.

Para evitar molestar a la comunidad local, la policía nunca publicó ninguna información sobre la cinta, o incluso el hecho de que se encontró. La policía tampoco fue capaz de determinar quién puso la cinta en el pozo.

... O por qué la mujer que se ve en la cinta era mucho mas pequeña que la encontrada dentro de la estufa...

Fuente:
http://www.taringa.net/comunidades/infernum/3490059/La-Mujer-del-Horno.html
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El asesino del Asiento de Atrás



Una mujer sale del trabajo a altas horas de la madrugada, la carretera está vacía cuando de repente…

Una mujer sale del trabajo a altas horas de la madrugada, la carretera está vacía y su camino como cada noche se vuelve monótono y aburrido.

Para evitar dormirse al volante decide parar a comprar algo de comer en una gasolinera que hay camino a su casa, al fin y al cabo no tiene nada que desayunar al día siguiente. La distracción le servirá además para mantenerse despierta los quince minutos que faltan hasta llegar a casa. Tras realizar una rápida compra y lavarse la cara en el baño decide reanudar su viaje.

A los pocos minutos un coche se sitúa detrás de ella a toda velocidad y empieza a encender y apagar las luces. Prácticamente cegada por la intensidad de sus luces de larga distancia la mujer acelera. Sin embargo el vehículo que la persigue aumenta la velocidad y golpea fuertemente su parachoques trasero. Entre el miedo y los nervios se le cae el teléfono móvil bajo el asiento por lo que le es imposible llamar a nadie para pedir auxilio. Tiene que conducir a toda prisa porque el otro vehículo la persigue insistentemente, además las luces de carretera del coche que la acosa le impiden ver correctamente el camino.

Finalmente y con el corazón a punto de explotar del miedo consigue entrar en la ciudad, sabe que la puerta de su casa está pocos metros y que si baja corriendo podrá llegar a tiempo.

Sale del coche de un salto y deja la puerta abierta, tiene demasiada prisa para preocuparse de cerrarla.

Casi inmediatamente del vehículo que la perseguía sale un hombre de pequeña estatura y algo gordito que la grita sin cesar:

¡¡¡ Corre, entra en casa y cierra la puerta !!!
¡¡¡Llama a la policía!!!

La mujer desde el interior de su casa se asoma por la mirilla y observa como de repente del interior de su propio coche sale un hombre con un hacha. Con paso firme se abalanza sobre el conductor que la perseguía y le despedaza en cuestión de segundos.

El conductor que la “acosaba” lo único que pretendía era avisar a la mujer que había alguien en su asiento trasero. Mientras circulaba tras su coche pudo observar como se levantaba una silueta con un hacha y la alzaba con la intención de atacar a la mujer que estando de espaldas no podía ver a su asesino a escasos centímetros.

Fuente:
http://www.taringa.net/posts/paranormal/15384877/El-asesino-del-Asiento-de-Atras.html
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El Inexpresivo

En junio de 1972, una mujer apareció en el hospital Cedro Senai en nada más que un vestido blanco cubierto de sangre. Esto no debería ser demasiado sorprendente, la gente a menudo tiene accidentes cerca y viene al hospital más cercano para la asistencia médica. Pero había dos cosas que causaron a la gente el deseo de vomitar y escapar de terror. El primero, es que ella no era exactamente un humano. Era algo parecido a un maniquí, pero tenía la destreza y la fluidez de un ser humano normal. Su cara, era tan impecable como los maniquíes, sin cejas ni maquillaje. La segunda razón por la cual la gente vomitaba o escapaba de terror, es que ella tenía un gatito apretado en medio sus dientes, sus mandíbulas apretaban de una manera tan fuerte al pequeño gatito al punto donde ningunos dientes podrían ser vistos, la sangre salía a chorro hacia fuera sobre su vestido y en el piso. Ella entonces lo sacó de su boca, lo abandonó y se desmayo.
. A partir del momento ella fue tomada a un espacio de hospital y limpiada antes de ser preparada para la sedación, ella se mostraba completamente tranquila, inexpresiva e inmóvil. Los doctores lo habían pensado mejor refrenarla hasta que las autoridades pudieran llegar y ella no protestó. Ellos eran incapaces de conseguir cualquier clase de respuesta de ella y la mayor parte de empleados se sintieron demasiado incómodos para mirar directamente ella por más que unos segundos. Pero cuando el personal intentó darle el calmante, ella se defendió con la fuerza extrema. Dos miembros de personal que la dominaban con su cuerpo se elevaron encima de la cama para sostenerla, su expresión estaba en blanco. Ella giró sus ojos impasibles hacia el doctor masculino e hizo algo insólito. Ella rió. En cuanto lo hizo la enfermera gritaba y quedando en shock se desmayo, ya que en la boca de la mujer no eran dientes humanos, solo unos puntos largos y agudos.
Era demasiado el tiempo que la mujer tenia los dientes así que al incrustárselos en sus labios no sentía ningún dolor, el doctor la miró fijamente durante un momento antes de la petición ” Qué mierda es usted? ” Ella se libero de los doctores que aun la sostenían espantados, todavía sonriendo. Había una pausa larga, la seguridad había sido alertada y podría ser oída bajando el vestíbulo. Como ella los oyó, se lanzó adelante, hundiendo sus dientes en el cuello del Doctor, arrancando su yugular y dejándole caerse al piso, muriéndose… sobre el piso, él se ahogó sobre su propia sangre. Ella se levantó, su mirada era peligrosa como la vida descolorida de sus ojos. Ella se inclinó más cerca y susurró en el oído del Doctor muerto. “Yo…Soy. Dios.” Los ojos de los demás doctores llenos de miedo la miraron… ella muy calmada alejándose para saludar a los agentes de la seguridad. Cada vez que alguien mira sus dientes, se convierte en su bocadillo.
La enfermera que sobrevivió el incidente la llamó “el Inexpresivo” y nunca más se supo de ella.


Fuente:
http://www.taringa.net/posts/paranormal/14996801/El-Inexpresivo_.html
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El pacto


Diego, un joven de 25 años, vivía una vida despreocupada y totalmente egoísta, mas que libertad, lo había convertido en libertinaje. Parecía no tener ningún propósito en la vida mas que asistir a cuanta fiesta y discoteca fuera posible. El dinero no le era problema, tenia lo suficiente como para vivir esta y otras dos vidas mas, era uno de los herederos de la fortuna de su tío abuelo Bruno Barrios, la cual incluía una hermosa casa apodada Casa Barrios y una vieja fabrica que aun producía mucho dinero, pero el dinero producto de la venta de su parte de la fabrica le interesaba mas. Esto ultimo, sumado al dinero heredado, era una verdadera fortuna.

Diego era un tipo vanidoso, individualista y mezquino, no hacia nada que no fuere para propio beneficio. Su porte superficial y egoísta le atraía a personas similares a quienes el apenas podía llamar sus “amigos”. Siempre estuvo rodeado de gente, pero en realidad, desde que se separo de sus padres, siempre había estado solo. El objetivo de cada fiesta era tener una conquista nueva, Diego elegía siempre una mujer atractiva, pues a decir verdad el también lo era, se pasaba la noche entera seduciendo mujeres alardeando de sus riquezas y buen físico, prometiéndoles este mundo y el otro. La mayoría de veces funcionaba, y terminaba la noche en su apartamento o algún lujoso hotel cercano compartiendo la cama con su nueva conquista.



Una noche, se encontraba celebrando juntos con sus amigos su cumpleaños numero 26,Diego se encontraba solo, y por primera vez parecía estar meditando sobre su futuro, dirigió la mirada hacia la pista de baile, y ahí, en medio de la multitud danzante, se encontraba una bella mujer simplemente inmóvil, que lo observaba fijamente con una mirada coqueta; pero él se mostro indiferente y casi desinteresado, bajo su mirada al piso por un momento y cuando la levanto nuevamente, se sorprendió al ver aquella hermosa joven parada justo frente a él. Había atravesado la pista de baile y la multitud que no cesaba de moverse, todo en solo un instante; pero el asombro duro poco, pues la belleza de la joven era cautivante, era tan bella como misteriosa, su cuerpo era escultural, morena de pelo castaño rizado, ojos verdes y ropa tan provocativa que no dejaba mucho a la imaginación. Parecía ser una modelo de revista, simplemente era la mujer mas hermosa que Diego alguna vez vio. Ella se le acerco y se sentó a su lado, poco tiempo paso antes que la conversación amistosa e inocente, se volviera un juego de seducción y coqueteos. Era algo extraño, pues siempre el seductor era él. Como era de esperarse, aquella noche terminaría en un derroche de sexo y lujuria, tanto o mas a las que Diego acostumbraba.
Si bien la noche había acontecido de maravilla, la mañana siguiente algo era diferente. Diego se encontraba solo en la cama, su misteriosa y bella acompañante ya no estaba a su lado, esta vez, él había sido el objeto utilizado y desechado. Intrigado y aturdido por un fuerte dolor de cabeza producto de la noche anterior, se levanto de la cama en busca de la hermosa joven, de la cual no conocía ni su nombre. Tras una corta e infructífera búsqueda, se dirigió al baño para asearse, y fue ahí donde encontró el mensaje que cambiaria su vida completamente. En el espejo del baño, escrito con lápiz labial color rojo escarlata, el mensaje decía: “Bienvenido al mundo del SIDA. Bienvenido al Infierno. Si quieres una segunda oportunidad, llama a mi padre 2999 – 1666”. Diego se quedo incrédulo ante aquel siniestro mensaje, no podría creerlo, será una de esas historias que solo le suceden al amigo de un amigo y que todos saben que nunca son ciertas. Pero para él, esa era su nueva verdad. Ese mismo día se hizo analizar de VIH, el análisis dio negativo. Diego respiro con alivio, estaba convencido que aquello había sido una muy pesada broma de mal gusto, cometida quizá, por alguno de sus amigos. No le dio mayor importancia a aquel acontecimiento, lo cual después de algunas semanas paso a formar parte del olvido.

Más de un año había pasado, y Diego se encontraba ingresado en un hospital debido a una simple gripe que se había vuelto una seria neumonía. Entre los análisis que le hacían estaba también el de VIH; para asegurarse de los resultados, los habían hecho tres veces; en las tres, el resultado era siempre el mismo: positivo. Diego se sentía destrozado completamente, su mundo tal y como el lo conocía se le venia abajo, recordó con ira aquella joven, la causante de su sufrimiento, la maldijo una y otra vez, le costaba trabajo creer que le estaba sucediendo a él, iba a morir.
Solo, postrado en la cama de aquel lánguido hospital, en medio de tantos lamentos y maldiciones, recordó aquel numero, ¿Cómo podría tener una segunda oportunidad al llamar al padre de aquella joven?, ¿Cómo?; no lo sabia, pero no tenia nada que perder al intentarlo. Saco su teléfono y comenzó a llamar a aquel numero… no sabia que esperar, pero al menos quería saber quien era la causante de su desgracia. Una voz grave, casi inhumana contesto del otro lado de la línea:
Hola Diego, he estado esperando tu llamada, se que quieres una segunda oportunidad.
Pero, quien es usted? Como sabe que soy yo quien le esta llamando?
Yo lo se todo, yo soy tu verdadero salvador, puedo ofrecerte lo que tu desees, solo tienes que pedírmelo
No me vengas con eso por favor, no estoy para bromas, así que si no tienes nada mejor que decirme entonces…
Muy bien Diego, entonces te veré en tus sueños…



La llamada se corto en ese momento. Diego intento llamar nuevamente pero la línea siempre aparecía ocupada. No le presto mayor importancia al asunto y dejo el teléfono de lado. A medida que la noche se acentuaba, el sueño también lo hacia, no paso mucho tiempo antes que él se quedara dormido, era un sueño tan profundo, casi como una posesión, parecía que su mente se liberaba de su cuerpo y se comenzó a elevar…
Aquello mas que un sueño parecía ser una visión, el enigmático personaje del otro lado del teléfono estaba cumpliendo su promesa a cabalidad, ahora estaba visitando a Diego dentro de sus sueños. Ambos se encontraban en un vacio total, Diego se sentía muy lucido, sabia que no era solo un sueño, y aquel personaje se encontraba justo frente a él. Pero a pesar de la cercanía era imposible vislumbrar rasgo alguno. El ente se encontraba rodeado por una densa niebla oscura que solo dejaba entre ver una sombría silueta. Aquella sepulcral voz no se hizo esperar:
Estoy aquí, como te lo prometí – dijo aquel extraño e inquietante ser –
¿Qué quieres de mi? ¿Por qué estoy pasando todo esto?
Quiero darte la oportunidad de tu vida, puedo concederte todo lo que desees, solo tienes que pedírmelo.
¿Todo? ¿cualquier cosa? – pregunto Diego asombrado ¿Dónde esta la trampa? ¿Qué es lo que tengo que darte a cambio? ¿acaso deseas mi alma?
Son muchas preguntas, pero todo depende de lo que desees y de la cantidad de tus deseos, cuanto mas me pidas, mayor será el precio – dijo aquella fantasmal figura casi escondiendo una sonrisa.

Diego pensó en la propuesta hecha por un momento, ya había escuchado anteriormente sobre quienes hacen un pacto y al final terminan perdiendo sus almas; no es que creyera en esas banalidades, pero la verdad no quería arriesgarse. Siempre se creyó ser alguien muy listo, así que quería salir más que beneficiado de esta situación. Lo medito por un momento, y luego negoció con su espectral acompañante:

Solo quiero tres deseos – Dijo con seguridad.
Dímelos y yo te diré el precio a pagar – Susurraba ansiosa aquella voz
Estas son mis peticiones:
1. Quiero tener vida eterna, no envejecer, ser bello y tener mi hermoso cuerpo de 25 años eternamente.
2. Deseo tener el suficiente dinero como para derrocharlo en lo que yo quiera, sin nunca tener la necesidad de trabajar ni tener que preocuparme por la procedencia o la falta de éste.
3. Deseo que nadie, sin excepción alguna, pueda ser dueño o dueña de mi alma, la cual me pertenecerá a mi solamente y a ningún otro ser que no sea yo, y eso te incluye a ti especialmente.
Estos son mis deseos, ahora dime tu precio.
Así que nunca podre tener tu alma?, Esta bien, son tres deseos y el precio que tendrás que pagar son tres almas, pero no almas cualquieras, quiero tres almas que hayan sido torturadas por ti hasta morir.
¿Quieres que yo torture a tres personas?
Que sean los tres que tu quieras, no me importa, y para facilitar tu tarea, tendrás salud y gozaras de mi impunidad, sin importar el crimen que cometas, nunca nadie te podrá culpar por ello. ¿tenemos un trato?
Trato – dijo Diego tras pensarlo un momento.
Aquella niebla comenzó a enturbiarse aun más y a moverse en forma arremolinada haciéndose mas grande, la voz en su interior resonaba con estrepito:
Tendrás exactamente 30 días de salud e impunidad, deberás cumplir tu cometido en ese lapso, luego de eso morirás, y si no has cumplido tu me pertenecerás eternamente.

Risas escalofriantes inundaban aquel lugar. Diego se alejaba flotando rápidamente hasta caer nuevamente en su propio cuerpo. En ese momento despertó sintiéndose mucho mejor, sabia que no había sido solo un sueño y ahora, sabia perfectamente lo que tenia que hacer.

Uno a uno los días pasaban lenta e inexorablemente. Diego no dejaba de pensar en cómo llevar a cabo su parte del trato. No es que temiera de la idea de torturar y matar a otra persona, al contrario, pues siempre le había intrigado tener semejante poder sobre alguien. El problema en sí era que la oportunidad no se presentaba, hasta que llegó aquella noche de viernes, una en la que su conquista habitual seria para mucho más que un momento placer carnal.


Sabía que sería difícil cumplir su objetivo en su apartamento, donde las paredes nunca eran tan gruesas como para acallar los ruidos y al estar rodeado de tantos vecinos entrometidos, su labro seria simplemente imposible. Pero oportunamente se recordó de aquella vieja propiedad, Casa Barrios, la herencia olvidada de su tío abuelo Bruno. Deshabitada desde hacía varios años, era visitada únicamente por la encargada del mantenimiento del lugar, visita que podía ser interrumpida fácilmente.
Diego no lo dudó y acudió con su víctima al lugar. Después de su habitual tributo de sexo, sometió a su víctima y la llevó al sótano, el cual, al ser tan profundo y aislado, se hacía casi a prueba de sonido, parecía estar hecho para este tipo de situaciones, simplemente era el lugar perfecto. Dejó a la chica ahí, atada fuertemente a una silla de pies y manos mientras planeaba su funesto destino. Diego daba vueltas y vueltas a su cabeza, los enérgicos gritos de aquella infeliz en suplicas de su liberación se escuchaban como música de fondo, no paso mucho tiempo para que Diego se hartara de esos chillantes alaridos. Se acercó a ella y sin ninguna muestra de emoción comenzó a golpearla repetidamente, casi a punto de hacerla desfallecer. Luego, cuando los golpes la habían dejado casi inmóvil, cosió su boca para asegurarse de no volver a escuchar aquellos ensordecedores alaridos nuevamente. Hecho esto, se percató de un par de tijeras podadoras que se encontraban en el lugar, era como si alguien las hubiera dejado ahí para él, una voz en su interior le dijo: “úsalas”, las tomó y sin titubear, comenzó a amputarle los dedos de las manos de la joven, los cortaba uno a uno, causándole un dolor insufrible, la chica desesperada, se olvido totalmente de los hilos que cosían su boca e intento gritar tan fuerte como pudo, pero al hacerlo, lo único que logro fue rasgarse los labios, logró abrir su boca pero el hilo no cedió, pero sus labios si lo hicieron.
Retazos de piel y tejido que antes eran sus carnosos labios, colgaban de su boca, de sus mutiladas manos fluía una enorme cantidad de sangre, se encontraba inmóvil, abrumada de tanto dolor. Luego, en un acto que no era más que maldad pura, Diego tomó un mechero de llama alta, y tras asegurar muy bien aquellos despojos de manos, comenzó a quemar hasta casi carbonizar una a una las diez heridas donde antes se hallaban sus dedos. La joven, con la boca y manos mutiladas, simplemente no era capaz de soportar aquel sufrimiento, su cuerpo intentaba apagarse perdiendo el conocimiento momentáneamente, recuperándolo solamente cuando Diego la golpeaba con el fin de hacerla reaccionar para que presenciara otro grotesco acto por parte de su captor: Diego tomo los diez dedos amputados, y comenzó a cocinarlos en aceite y especias en una pequeña cocina que estratégicamente se encontraba en el lugar, los cocino hasta freírlos en su totalidad. Los sirvió en un plato con sus respectivos aderezos y comenzó a comerlos, saboreándolos lentamente frente a la joven, los devoraba hasta los huesos, parecía en verdad disfrutar de aquel despreciable manjar.
Primero la había obligado a verlo comer, pero luego, al percatarse que es de mala educación el comer sin invitar a otro, le pidió que abriera la boca, pero al negarse la joven, le arrancó los trozos de labios que le colgaban y no conforme con eso, la golpeo hasta fracturarle algunos dientes, para luego obligarla a comerse sus propios dedos. La joven estaba a punto de sucumbir, le rogaba a su verdugo por su muerte, en cambio, Diego tomó nuevamente el mechero colocándolo entre las piernas de la joven, encendió la llama a potencia media arrancándole de inmediato insufribles alaridos de dolor, su piel se contraía a consecuencia del fuego, mostrando la carne al perfecto color rojo carmesí que se ennegrecía lentamente al calor de la llama, la grasa corporal que emergía no hacía más que avivar la llama llegando a quemar y carbonizar el área hasta que la sangre no fluía mas.
La garganta de la joven ya había excedido su límite, totalmente desgarrada solo abría la desfigurada boca sin poder ya emitir sonido alguno, mientras Diego seguía quemando pequeñas porciones de su cuerpo en un patrón arbitrario. No pasó más de una hora antes que ella dejara de moverse, al fin la muerte la acogía. Dieciséis horas de tortura habían pasado, Diego ni siquiera supo su nombre, realmente nunca le importó, lo único importante es que ya había cumplido con su primer objetivo, y en realidad, lo había disfrutado mucho más de lo que alguna vez se imaginó. Comenzó a cavar una fosa en el sótano para sepultar aquel cuerpo repugnante y desfigurado, ahora solo necesita dos almas más.


Dos días pasaron antes que el verdugo eligiera su próxima víctima. El procedimiento era el mismo, una bella joven era seducida nuevamente por el galán para la ritual noche de sexo y lujuria. Esta vez, Diego se tomo la molestia de conocer el nombre de su víctima. Ángela fue igualmente sometida como su antecesora, atada de manos y pies a la misma silla metálica, fue dejada encerrada en aquel nefasto sótano. Diego no tardo mucho en regresar, Ángela no dejaba de gritar angustiada en suplica de ayuda, a Diego le molestaban los gritos y para acallarlos, selló su boca con cinta aislante autoadhesiva. Uso un par de tijeras para cortarle la ropa y dejarla totalmente desnuda, luego, con un gotero, comenzó a verter lentamente gotas de ácido hidroclorhídrico, que es capaz de corroer el metal, vertía una gota en diferentes partes del cuerpo. La piel se derretía en efervescentes charcos de sangre y el ácido avanzaba lentamente hasta corroer la carne. El ácido era aplicado en las piernas, pechos, pezones, brazos, manos, abdomen e incluso en sus genitales. Los gritos enmudecidos por aquella cinta no se hacían esperar, el dolor y sufrimiento de la joven eran más que evidentes. Hecho esto, Diego la tomó por la cabeza y con un par de grapas, le clavó los parpados al cráneo haciéndole imposible el poder cerrar los ojos, esos bellos ojos azules. Tomó nuevamente el gotero lleno de ácido y sosteniéndole fuertemente la cabeza, le dejo caer un par de gotas en cada ojo. No hace falta decir que Ángela se retorcía de dolor; sus ojos comenzaron a derretirse al contacto con el ácido, aquel hermoso color azul desaparecía cuando un liquido blanquecino mezclado con sangre bajaban lentamente deslizándose por sus mejillas, espeso y viscoso al igual que baja la cera derretida al calor de la llama de la vela. Ángela comenzó a convulsionar, el dolor era demasiado abrumador para ella, las convulsiones se acompañaban de reflejos de regurgitación, pero a tener los labios sellados con la cinta adhesiva, el vomito no pudo salir y sus pulmones se llenaron de liquido. Ángela se ahogó en su propio vomito.
Al ver terminado su trabajo, Diego comenzó a cavar una segunda fosa en el sótano donde sepultaría a su nueva víctima. La tortura había durado tan solo ocho horas, acabo antes de lo pensado y se sintió de alguna manera frustrado al no tener más tiempo para hacer todo lo que hubiese querido. Ya había terminado con dos, ahora solamente le faltaba uno para cumplir su cuota.
Veintisiete días han pasado y la salud de Diego comienza a decaer, la neumonía va tomando fuerzas gradualmente, sabe que no dispone de mucho tiempo antes que su plazo se venza. No ha ido a su casa en semanas, ni siquiera salía de Casa Barrios, sabe que nadie lo busca, sus amigos a penas se dan cuenta de su desaparición sin darle mayor importancia, y su familia, pueden pasar meses sin tener contacto con ellos sin causarles la mínima preocupación. El está solo, lo sabe y siempre lo supo.
Esa mañana, a tres días de vencer su plazo estipulado, María, la encargada de la limpieza y mantenimiento de Casa Barrios, se hace presente para sus labores triviales. Ella no se percata de la presencia de Diego en la casa, hasta que este la sorprende por detrás golpeándole fuertemente la cabeza con un madero. María pierde el conocimiento y cae al suelo, ahora está a total disposición de Diego.
María es una mujer mucho más corpulenta que las jóvenes anteriores, por lo tanto a Diego le cuesta mucho más trabajo el maniobrar su cuerpo aun cuando este inconsciente. La despoja de toda vestimenta, pero al no poder bajar las escaleras del sótano cargándola, la lleva al jardín trasero. La sienta en el suelo de espaldas a un árbol, le ata las manos rodeando el tronco del mismo y ata también sus pies que quedan extendidos en el suelo; la amordaza fuertemente y se asegura que aunque despierte, no podrá emitir sonido alguno. Ya habiendo colocado a María en su lugar y tomando todas las precauciones pertinentes, la despierta al verterle un balde de agua hirviendo en todo el cuerpo. María se estremece y despierta con la piel profundamente enrojecida y como Diego lo había anticipado, al estar atada de espaldas al árbol y fuertemente amordazada, es incapaz de moverse o emitir algún sonido audible a más de un metro.
El estado físico de Diego era ya decadente, se veía muy limitado pues no podía realizar mayor esfuerzo físico. Tomó una navaja y comenzó a hacer pequeños cortes que no eran muy profundos en cada parte del cuerpo de María que a él se le antojara. La piel de María comenzaba a ampollarse debido a las quemaduras, el dolor de los cortes no eran nada en comparación al ardor de las llagas en todo el cuerpo. Diego observo su entorno y después de una corta búsqueda, fue a la cocina, de donde regresó con varias botellas, comenzó a verter litros y litros de miel de abeja sobre el cuerpo lacerado de María, hasta haber vaciado todas las botellas. Esto, hasta cierto grado, daba un alivio temporal al dolor de las quemaduras, pero lo maléfico de la obra era que la miel estaba atrayendo a un ejército de hormigas rojas. María se hallaba esclavizada junto a un enorme nido de hormigas, miles y miles de estas parecían hacer formaciones de batalla y desfilar hacia la miel vertida sobre el cuerpo de la mujer. Un ejército que lenta e implacablemente recogía su dulce botín, llenando a la vez de miles de dolorosas picaduras. El solo correteo de las hormigas sobre aquella piel tan irritada era ya insoportable. Las ampollas abiertas en la piel, facilitaban que la miel se introdujera en ellas, así como también lo hacía en aquellos cortes hechos anteriormente, esto provocaba a las hormigas a arrancar pequeños trozos de endulzada piel, trozos tan pequeños como la cabeza de un alfiler, pero tan dolorosos como arrancarse las uñas con los dientes.
Diego sabia que las hormigas poco a poco, terminarían con su trabajo y dejo a María a cargo de ellas. Abandono el lugar en busca de ayuda médica. Su tercer y última víctima estaba lista, aunque él realmente nunca la vio morir.
Él fue ingresado ese mismo día en el hospital local, la neumonía empeoraba a cada momento. Casi agonizante, recordó aquel numero 2999 – 1666, comenzó a llamar… nadie contestaba del otro lado. Se sentía estafado, él había cumplido con su parte del trato pero nadie más había cumplido con él. Los tres días pasaron y Diego perdió la batalla contra su enfermedad. Murió tal y como le habían vaticinado treinta días antes. Al morir, su alma comenzó el paseo por la sima. Después de su interminable descenso al foso se encontró con su negociador, aquel que le había ofrecido la inmortalidad y que a su juicio, no le había cumplido:
¿Qué estoy haciendo aquí? – Decía Diego con tono enfurecido – Yo debería estar vivo.
No te precipites, María tardó tres días en morir y al final murió justo unos momentos antes que tú, solo quería estar seguro que cumplirías con el plazo. Además, para tener un cuerpo joven y eterno primero debías deshacerte de ese enfermizo que poseías.
Yo he cumplido con mi parte, ahora cumple con la tuya y dame esos tres deseos
Admito que lo has hecho, has cumplido aquí están tus tres deseos:
1. Tu alma es libre ahora, no le pertenecerá a nadie más que a ti.
2. Tendrás todo el dinero que necesites de aquí a la eternidad, al despertar solo debes buscar en el bolsillo derecho de tu pantalón y ahí lo encontraras.
3. Tendrás también juventud y vida eterna, poseerás tu embellecido cuerpo de 25 años, saludable y fuerte, jamás morirás ni envejecerás. Pero has de esperar tres días para esto pues a nadie le es permitido levantarse de entre los muertos antes de esos tres días.

Diego se notaba complacido, sabía que estaba obteniendo lo que tanto anhelaba; todo ese esfuerzo al fin estaba dando frutos. Permaneció en el limbo durante tres días, y como le había sido prometido, al tercer día despertó. Diego moría de ansias por encontrarse con su nuevo futuro.
Lentamente sus ojos se abrieron. La oscuridad era total. Su cuerpo se hallaba entumecido debido a la falta de movimiento. Poco a poco iba recobrando la vida y poco a poco también el horror se acrecentaba al infinito. Se hallaba encerrado en un espacio reducido, apenas y había espacio para él. Palpando desesperado a su alrededor pudo darse cuenta que su temor se estaba volviendo realidad. Las paredes acolchonadas con algodón y lino le comprobaban su realidad, se encontraba dentro de su ataúd, sepultado a tres metros bajo tierra. Desgargantes gritos de pavor y auxilio comenzaban a emerger de aquel cuerpo antes inerte, gritos que eran apagados por las paredes del ataúd, semejantes alaridos eran solo comparables con aquellos que sus víctimas habían hecho antes. En un atisbo de esperanza, comenzó a revisar sus bolsillos en busca de un teléfono… no encontró nada. Pero en la bolsa derecha de su pantalón había algo: una moneda de un centavo, no era ninguna fortuna, pero seguramente nunca iba a necesitar más que eso estando ahí adentro. A medida que el tiempo pasaba, el aire enrarecía, el oxigeno se acababa lentamente, esa no era una preocupación pues sabía que no podía morir; pero sin embargo, al agotarse el aire comenzó a asfixiarse lentamente, la falta de oxigeno en sus pulmones le hacía retorcerse de angustia en busca de una bocanada de aire, se sofocaba, pero la muerte no llegaba ni llegaría jamás. Estaba confinado a una agonía eterna de la cual le era imposible escapar, se asfixiaría por la eternidad. Se encontraba totalmente solo, como en toda su vida había estado; pero no por mucho, pues con el tiempo, los gusanos que se moverían debajo de su piel, serian la compañía que nunca lo abandonaría.

Diego quería pasarse de listo y beneficiarse egoístamente de la situación como lo había hecho en toda su vida, intentó aprovecharse de alguien que fue más listo que él, y al final creó su propia perdición pues sus deseos, al ser tan egoístas, le habían condenado, él nunca se dio cuenta que al pedir un deseo que no fuese para sí mismo, se salvaría de todo sufrimiento.
Sus tres deseos estaban cumplidos:
1. Vida eterna, jamás moriría.
2. Todo el dinero que podría necesitar
3. Su alma jamás le pertenecería a Dios o Demonio alguno, solamente a él de aquí a la eternidad.

Fuente:
http://ba-k.com/showthread.php?t=1069721
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El hacendado


Hace muchos años, para ser exactos en 1853, vivían en Pachuca una familia de mineros y jornaleros, los cuales se dedicaban desde temprano a las labores de minería y el campo respectivamente. Entre ellos había un minero llamado Juan, el cual era un hombre muy ambicioso, y día tras día no dejaba de quejarse de su suerte. La suerte de este tipo cambió, ya que un día al terminar su jornada laboral se dirigió a la cantina más cercana y comenzó a beber en compañía de sus compañeros de trabajo. Ya cuando se encontraba borracho realizó el siguiente comentario "la vida es muy injusta con nosotros, daría lo que fuera porque yo fuera rico y poderoso". En ese momento un hombre alto y vestido de charro en tela negra entró a la cantina y le dijo: "tu deseo será realidad".

Al escucharlo los demás presentes se persignaron y algunos se retiraron del lugar, el extraño ser le informó que debería ir esa misma noche a la mina del Coyote, que era en realidad una vieja mina abandonada; Juan accedió, y se presentó en la vieja mina al anochecer, sin embargo no encontró nada. Al retirarse descubrió un agujero en el cual había una víbora que lo observaba fijamente. Juan se impresionó al ver el tamaño descomunal de este animal, por lo cual decidió llevárselo a su casa para poder venderlo posteriormente. Al llegar a su casa lo depositó en un viejo pozo de agua que se encontraba seco y lo tapó con tablas de madera.

Al entrar a su casa su esposa, preocupada, le preguntó que adónde se había ido, a lo que Juan contestó que no lo estuviera molestando, que estaba muy cansado y quería dormir. Juan tenía dos hijos, la mayor de seis años y un bebé varón de escasos seis meses. Juan descansó y comenzó a soñar con la serpiente que en sueños le decía "Juan, gracias por darme un hogar y aceptar que entrara en tu vida y en las almas de ustedes. Al despertar encontrarás en tu granero el pago por tu alma, si decides aceptarlo tendrás que darme a tu hijo varón".

Al día siguiente Juan despertó y se dirigió al granero, donde encontró que entre el maíz desgranado había pequeñas bolsas repletas de monedas de oro. No salía de su asombro cuando el llanto de su mujer lo saco de su concentración: su hijo menor había desapareciodo y la hija de él les indicaba con señas que el niño estaba en el pozo. Juan quitó las tablas y encontró a su hijo despedazado pero no encontró a la serpiente.

Juan se hizo con terrenos y construyó una hacienda. El tiempo pasó y en sueños la serpiente le comentó que si deseaba ampliar su fortuna debería de entregar más hijos suyos, por lo cual Juan se hizo con varias amantes de pueblos lejanos al suyo. Tras dar a luz estas mujeres, Juan aparecía y les exigía al niño para su crianza. Los años pasaron y la fortuna de Juan crecía, sin embargo Juan murió pasados los años...

Cuentan que en su velorio la gente que se encontraba presente rezaba cuando entró por la puerta principal un charro vestido en color negro, que exclamó ¡Juan, estoy aquí por el último pago!; dicho esto desapareció dejando un olor a azufre tras de sí. La gente, al ver (mirar) el ataúd de Juan no encontró más que un esqueleto.

Autor:
Jaime

Fuente:
http://kruela.ciberanika.com/leycol32.htm
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El tesoro Fantasma

Este hombre regresaba de trabajar en el la plantación de tabaco, tenia sus manos verdes y desgastadas por el trabajo, el viaje era largo a caballo, debía recorrer unos 9km casi una hora de viaje, para hacerse compañía prendió un toscano que había hecho el mismo, y cabalgando despacio seguía su camino. En casa lo esperaba su mujer, nunca habían tenido hijos ya que ella era estéril, llegando a un monte apareció de la nada una mujer vestida de blanco, ella con la mano le hizo seña de que se acerque, el hombre tranquilo se bajo de su caballo y comenzó a seguir a la joven. Ella era una mezcla entre un ángel y un fantasma, el hombre avanzado en edad sabia que estaba en peligro pero al mismo tiempo sentía una gran paz emitido por el fantasma. Después de caminar unos 5 minutos la mujer en un pozo le mostró un gran tesoro.


La joven le dijo:"Este tesoro es para vos, quiero que seas muy feliz con el, pero la única condición que yo te pido es que jamás le cuentes a nadie de donde proviene"El viejo asintió con la cabeza, se saco la campera y la lleno de joyas. Regreso a su casa y las guardo en un escondite que tenia bajo el piso sin contarle nada a su mujer. Por la mañana salio a venderlas a un pueblo vecino así no debía dar excusas de donde provenían. Así fue comprando una casa, un auto, dejo de trabajar y puso un pequeño supermercado. Después del viejo orfanato adopto a varios niños. Los amaban con todo su corazón.

El tesoro que estaba conformado por monedas españolas parecía nunca acabarse. Una noche el viejo fue al bar a tomar unas copas con sus amigos y cuando se embriago, contó a todos sus amigos la historia de la joven fantasma sin darse cuenta de las desgracias que esto podía llevarle. Cuando salio del boliche, encontró a la joven fantasma por su camino. Ella le recordó su promesa, el viejo le rogó que no se lleve su tesoro, que su familia era muy feliz ahora. La joven le dio a elegir 10 horas de vida o su tesoro, el viejo prefirió sacrificarse. Ella despereció. Apurado regreso a su casa y despertó a sus hijos, a cada uno le entrego 10 monedas de oro. Y antes de irse a dormir dejo todas las joyas restante en el orfanato. Cansado se fue a dormir, ya estaba amaneciendo....El viejo sintió un frió rozar su rostro,¿un beso?.... Salto de su cama y junto a el la joven.Ella con una sonrisa le dijo "Vengo por ti anciano"El viejo" estoy listo, llévame contigo...

Ella dijo "esta vez no será.... tu corazón es muy grande y tu ataúd es muy pequeño"Se dice que algunas noches de luna llena se ve el viejo caminando por el monte acompañado por una luz blanca.

Fuente:
http://web1.taringa.net/posts/paranormal/12103089/El-tesoro-Fantasma.html

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La muñeca diabolica


Una niña de 6 años padecía una extraña y desconocida enfermedad. Cada hora del día, le aparecían en la piel unos salpullidos verdosos y empezaba a escupir espuma blanca por la boca. Ante la grave situación fue ingresada inmediatamente en el hospital de su ciudad donde, después de varias pruebas, los médicos consiguieron encontrar un antídoto.

La niña estaría todavía unos días ingresada en observación, para ver su evolución y sacar mas conclusiones sobre su enfermedad. La madre se quedaba con ella todas las  noches cuidandola y consolandola.

Una noche, después de ser visitada por su médico, se quedó sola en la habitación, mientras su madre hablaba con él en el pasillo, al terminar decidio volver con su hija, pero, escucho un murmullo que venía de la habitación, al abrir la puerta, vio que la niña estaba sentada en el borde de la cama, hablando con su muñeca preferida. La madre muy disgustada la mando a dormir y le quito la muñeca como castigo, guardandola en uno de los muebles de la habitación.

Salio un instante de la habitación y al volver, encontró a la muñeca de nuevo en su cama, arropada y abrazada a su hija, no se explicaba como, pero volvio a coger a la muñeca, la guardo donde mismo y se fue a dormir.

A la maána siguiente, su madre desperto oyendo el murmullo de su hija, sintiendo algo de curiosidad de lo que decía, se hizo la dormida y empezo a escuchar.

"Entonces... ¿Tengo que hacer eso para que me cures la enfermedad?" Dijo la niña

La madre no sabía que pensar, abrió los ojos y miro a su hija, solo para ver que la muñeca estaba sentada al lado suyo, no le pudo decir nada, porque en ese instante entro el medico para avisarles que los ultimos analisis, indicaban que la niña estaba curada y que la iban a dar de alta en poco tiempo.

Algunos meses despues de eso, todo iba normal, la niña no mostraba nada anormal, inclusive seguia su costumbre de irse al puerto de la ciudad, y sentarse en el muelle para contemplar a los peces del mar. Pero esa noche, hubo uan fuerte tormenta, la madre se preocupo y fue por la niña al muelle, corriendo y gritando:

¿PERO DONDE ESTABAS? !! ME TENIAS PREOCUPADA ¿PORQUE ME HACES ESTO? MIRA QUE TORMENTA, DEBEMOS VOLVER A CASA!!!

Pero la niña ni se inmuto, la madre se acerco a su hija y le puso la mano en el hombro, pensando que quizas se sentía mal.

Y le dijo "Estas helada, debemos meternos a la casa"

La niña seguía sin moverse pero susurro: "Yo volvere a casa... pero... tu no... mami..."

Su madre asustada le pregunto el porque de eso a lo que la niña, simplemente contesto con voz angelical: "Porque vas a morir"

Acto seguido, tomo a la madre del brazo y la empujo al furioso mar, donde se ahogo al poco tiempo... La niña fue al bosque mas cercano donde desaparecio misteriosamente...

 Al cabo de algunos años, unos pescadores del puerto, encontraron algo inusual en sus redes, el cadaver de una señora, pero lo mas raro, es que estaba agarrado de una muñeca...

Fuente:
http://noseq.com/paranormal/11263798/munecos-diabolicos-relatos-y-videos/
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El Experimento McPherson


En Diciembre de 1983,El Doctor Gary Duncan y un grupo de científicos pioneros en Neurociencias de la Universidad de Chappel Hill en Carolina del Norte realizaron un experimento radical en un edificio privado. Los científicos tenían la extraña teoría de que un humano con acceso muy limitado a estimulos externos es capaz de percibir la presencia de dios.

Ellos creian que los cinco sentidos bloqueaban nuestra conciencia de la eternidad, y sin ellos, un humano era capaz de hacer contacto con dios a traves del pensamiento. Haciendo uso de una Potente Neurotoxina, administrada en dosis pequeñas y controladas pretendian aumentar la Capacidad de Percepcion Extrasensorial del Individuo en cuestion

Hubo un voluntario para tales fines. Harry Mc. Pherson un hombre viejo que dijo: "No tengo nada como para seguir con vida" fue el sujeto de pruebas.

Para purgarlo lo mayor posible de toda percepcion externa, los científicos hicieron una compleja operación en cual gran cantidad de nervios sensoriales conectados al cerebro, eran quirurgicamente cortados. La Droga le fue administrada, via Intravenosa, en pequeñas cantidades,pero de manera permanente. El anciano quedo solo con sus pensamientos.

Los científicos lo monitoriaban mientras el hablaba sobre su confuso estado mental, susurraba frases que ellos no podían escuchar muy facilmente. Después de cuatro días, el hombre dijo que estaba escuchando voces, ininteligibles en su cabeza. Tomándolo como si fuera un síntoma de psicosis, los científicos le dieron poca importancia a las preocupaciones del hombre.

Dos días después, el hombre lloraba diciendo que podía escuchar a su esposa muerta hablando con el, y aun mas, el podía responderle. Los científicos estaban intrigados, pero no estaban convencidos del sujeto, no hasta que comenzó a decir los nombres de parejas o parientes muertos de los científicos. El menciono información personal a los científicos que solo sus esposas o padres muertos hubieran podido saber. Al llegar a este punto, una cantidad notable de científicos dejaron la investigación

Después de una semana conversando con los muertos el sujeto entro en un estado con mucho estrés, diciendo que las voces eran demasiadas y constantes. A cada momento, su mente era bombardeada por cientos de voces que se rehusaban a dejarlo solo. El frecuentemente se tiraba contra la pared, tratando de infringirse una respuesta al dolor. Les rogó a los científicos una mayor cantidad de droga, así podía escapar a las voces mientras dormía. Esta táctica funciono por tres días, hasta que tuvo severas noches de terror. El sujeto repetidamente decía que podía ver y oír a los muertos en sus sueños.

Un día después, el sujeto comenzó a gritar y arañar sus casi inútiles ojos, esperando sentir algo del mundo físico. El anciano histéricamente decía que las voces de los muertos eran reales y hostiles, hablando del cielo,el infierno y del fin del mundo.

En un momento, el grito "No hay perdón". Lo hizo durante cinco horas consecutivas.

Continuamente rogaba ser sacrificado, pero los científicos estaban convencidos de que estaban cerca de establecer contacto con dios.

Después de varios días, el sujeto no podía formar una frase coherente. Aparentemente loco, comenzó a arrancar a mordiscones pedazos de carne de su brazo. El Doctor Duncan corrió dentro de la sala de pruebas a atarlo a su camilla para que no se suicidase. Después de unas horas atado, el sujeto detuvo su forcejeo. comenzó a mirar al techo y las gotas de lagrimas cursaron su cara. Por dos semanas, el sujeto era hidratado manualmente por su llanto constante.

Eventualmente, giro su cabeza, hizo contacto con los ojos de un científico por primera vez desde el comienzo del estudio. El susurro: "He hablado con dios, y el nos ha abandonado" y sus signos vitales se detuvieron.

No hubo una causa patologica para su muerte.

Parecia que el anciano simplemente habia decidido morir.

Fuente: http://www.portalnet.cl/comunidad/la-dimension-desconocida.107/838907-el-experimento-mcpherson.html
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La niña retraída


En mi salón había una chica demasiado retraída llamada Sonia. Esta chica no hablaba con nadie y nunca la vi tener una sonrisa en la cara. A veces llegaba con marcas en sus brazos o piernas como si le pegaran pero los del grupo no sabíamos porque si era una chica tan tranquila y con buenas calificaciones así que no parecía haber razón aparente.

Cierto día hicimos enojar a una maestra por estar chiflando, a veces uno, a veces otro hasta que se desesperó y fue por el director. Como nadie dijo quien era el que estaba chiflando (ya que eramos varios) el director dijo que nos iban a ir preguntando quien era y si no le decíamos nos ponía reporte. Cuando llegó con Sonia y le preguntó quién era el que chiflaba ella no dijo nada, solo meneó la cabeza negando que no sabía.

Así pasó y como a los 2 o 3 días Sonía llegó con marcas horribles en la cara, como si la hubieran querido matar a golpes. Una compañera que era la típica amiga de todos (Ana Laura) se acercó para preguntarle que había pasado y luego de un rato de platicarle Sonía le dijo "mi mamá se enteró del reporte y me pegó".

Lo que se nos hizo raro es cómo se pudo haber enterado si la firma de boletas aun no pasaba y es ahí donde se avisaban de los reportes. Los compañeros nos sentimos mal por ella y es que en verdad traía la cara hecha una lástima así que decidimos ir a casa de Sonia para explicarle a sus padres como fue lo del reporte y que ella no había hecho nada malo.

Cuando Ana Laura le dijo a Sonia que nos llevara a su casa ella reaccionó de manera sobresaltada y fue la primera y única vez que la vi decir más de dos palabras juntas. Dijo "no no, por favor no vayan. Estoy bien".

Cuando eres niño esas cosas te dan demasiada curiosidad así que lejos de persuadirnos para no ir nos dió más ganas así que a la salida la fuimos siguiendo sin que se de cuenta para ver donde vivía (porque hasta eso nadie tenía ni la más mínima idea de donde vivía).
Por fuera era una casa totalmente normal y nada fuera de lo común así que hicimos un "disparejo" para ver quien iba a hablar con sus padres. Al final un compañero llamado Jose Luis y Ana Laura fueron los elegidos.

Yo me quedé con otra compañera llamada Brenda en la esquina viendo de lejos como Jose Luis y Ana Laura fueron a tocar el timbre. Estuvieron un rato afuera, incluso llegamos a pensar que ni habían tocada el timbre pero luego de un rato vimos que del segundo piso se abrió ligeramente una ventana y un sujeto barbón les hizo señas para que se pasaran. La casa tenía un jardín y luego ya la puerta de la casa.

Pues bien, lo último que supimos de Jose Luis y Ana Laura es que entraron a la casa y ya no los vimos salir porque yo no podía tardarme mucho porque en aquel entonces mi madre me tenía muy vigilado así que nos fuímos y pensamos que al otro día nos contaran como les fue.

Para sorpresa nuestra al día siguiente ni Ana Laura ni Jose Luis fueron a la escuela y eso nos espantó así que llamamos a sus casas. La mamá de Ana Laura nos contó que se puso mal y estaba en el médico y de Jose Luis lo mismo.

Sonia había ido como todo los días, con esa mirada distraída y sin una sola palabra ahí en su rincón. Nadie le quizo preguntar qué pasó y solo nos quedó esperar el regreso de a clases de Jose Luis y Ana Laura.

Al otro día Ana Laura finalmente llegó a clases y enseguida le fuimos a preguntar que pasó. Ella estaba demasiado pálida y temblaba cuando hablaba. Dijo que luego que la mamá de Sonia les abrió la puerta hizo bajar a Sonia y como si hubiera perdido la razón le dijo que nunca le había dicho que invitara amigos a su casa y le empezó a pegar sin piedad. Eso explicaba los golpes. Lo que no explicaba es porque estaba tan demente la señora y porque no quería invitados, en fin... Ana Laura cuenta que se puso a llorar para que la señora deje a Sonia y le empezó a rogar que se detenga. Jose Luis solo se quedó mirando sin saber qué hacer.

Luego que se cansó de pegarle a Sonia la señora se fue hacia el patio trasero dando un portazo y gritandole que se disculpara con su padre por desobedecerla. Sonia le dijo a Ana Laura que la acompañara a la habitación de su padre para hablar con él. Dice que desde que iban subiendo las escaleras ya sentía algo feo, como una angustia indescriptible y al llegar a la habitación sintió un escalosfrío horrible al ver la habitación. Dice que era como si antes el comedor hubiera sido ahí porque estaba una mesa con 3 platos, vasos y cubiertos. Pero los platos tenían comida como si se hubiera puesto ahí por años y se descompuso porque nadie la comió. En el lugar principal donde normalmente va el padre había en la mesa una mancha obscura como si se hubiera derramado un líquido y tampoco se había limpiado. Lo más aterrador de todo es una foto que colgaba en la pared, pero esa foto no era vieja, se veía que la acababan de poner. Estaba el padre, la madre y Sonia enmedio. Sonia le dijo a Ana Laura que le pidiera disculpas a su padre (dirigiendose a la foto). Sonia les dijo que su padre había muerto hace poco y como no habían tenido la oportunidad de tomarse una foto juntos los 3 esa foto en la pared la habían tomado luego que el padre ya estaba muerto.

La habitación tan extraña y la foto los angustiaron demasiado y se fueron de ahí cuanto antes casi corriendo. En el camino de regreso Jose Luis empezó a vomitar y se puso mal, y Ana Laura nos contó que ella al llegar a su casa también se empezó a sentir muy mal.

Hasta aquí la historia parecía terminar pero luego a Brenda y a mi nos quedó una duda; quién fue el señor que abrió la ventana del segundo piso y les hizo la seña que se pasaran si solo vivía ahí madre e hija? Pues como podrán adivinar, era el padre muerto de la foto.

Ana Laura y Jose Luis dicen que no vieron nadie en el segundo piso que les indicara que se pasaran. Dicen que la señora les hizo señas desde dentro de la casa antes de abrirles la puerta pero Brenda y yo estamos totalmente seguros que vimos a ese señor y nuestra descripción coincidía con la foto.

Así pasó el tiempo y nadie volvió a mencionar nada de Sonia ni hablarle ni por error. Desde ese día fue como si de verdad hubiera desaparecido.

Unas semanas antes de acabar el cole nos Ana Laura nos dijo que se había enterado por una vecina que el padre de Sonia se había suicidado y ese día estaban sirviendo el desayuno. Efectivamente lo que ahora llamaban "la habitación de papá" era el comedor y esa comida de los platos se quedó intacta desde ese día. La mancha obscura de la mesa era la sangre que había derramado el padre luego que se pegó un tiro porque sufría esquizofrenia. La mamá de Sonia desde ese día al parecer perdió la razón y desquitaba sus frustraciones con ella pegandole, maltratandola y culpandola toda la vida por el suicidio de su esposo.

Todo podría pasar por una historia de mentes retorcidas a no ser porque Brenda y yo vimos a ese tipo barbón asomandose ligeramente por la ventana y dandoles la señal que podían pasar.

Autor:
Ecourmo


Fuente:
http://www.leyendasurbanas.com/article.php?story=20110803220017944
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Ese almacen maldito


Tanto yo como mis amigos siempre hemos sido muy curiosos, cosa de la que hoy me arrepiento.

Estaba yo con mis amigos, Nicolás y Ariel, paseando por el barrio, cuando Nicolás nos cuenta que cerca de su casa hay un almacén, del cual siempre se escuchan gritos por la madrugada. Yo y Ariel le decimos que deje de romper las bolas y que no nos trate de asustar, pero el insiste que en ese almacén hay algo sobrenatural.

Luego de una tarde juntos, cada uno se fue a su casa por su cuenta, excepto Nicolás, que es bastante miedoso y me pide que lo acompañe. Cuando estamos cerca, pasamos por el frente de un almacén, ese maldito almacén. Nicolás me jode tanto para que entre con él que al final accedo. El almacén estaba rodeado de mucha maleza, y nos costó llegar hasta la entrada, un portón viejo y demacrado, con un candado oxidado.

Le dije que estaba cerrado, y que no podíamos entrar. Acto seguido, toma un trozo de hierro del piso y le pega al candado. A los 3 golpes el candado se rompe y abre el portón. Era una oscuridad tal que parecía no tener fin. Yo, no queriendo entrar le digo que está muy oscuro, pero el saca su celular y prende la linterna y me la da, pidiéndome que vaya adelante. Me dice que lo siga, y reconozco que no debería haberlo hecho.

Todo lo que se veía eran cajas de madera apiladas, algunas podridas, y ratas corriendo de aquí para allá. En un momento veo una puerta que, dada la infraestructura del edificio, no debería estar ahí. Cuando estuve a punto de abrir la puerta, alguien entra por el portón del almacén y lo cierra. Empieza a caminar hacia nosotros, lentamente. Nicolás, asustado, empieza a tirar cosas del piso al aire, esperando golpear a quien se nos acerca, pero falla en todas las ocasiones. Cada vez se acerca más, hasta que siento un golpe en la cabeza que me deja inconsciente.

Me despierto en lo que parecía la parte posterior del almacén. Calculo que eran las siete u ocho de la mañana, debido a la posición del sol en el cielo. Estoy atado y no puedo moverme. Veo a Nicolás, inconsciente. Me doy cuenta de que detrás de mí hay varios pedazos de hierro apilados, algunos con punta. Intento moverme hacia ellos rodando en el suelo, hasta que saco uno con el filo suficiente para cortar la soga con la que estaba atado. Puedo liberarme y voy directo hacia Nicolás. Lo doy vuelta para desatarlo y veo que está muerto, con la caja torácica desgarrada y con la cuenca de los ojos vacía. Estallo en lágrimas, pero me doy cuenta de que yo era el siguiente. Cuando estoy saliendo, escucho que la puerta trasera del almacén se abre, y algo me está viendo, estático. Me le quedo mirando unos segundos y me empieza a perseguir. Yo corro, desesperadamente, lo más rápido que puedo hasta salir del almacén.

Me dirijo corriendo hacia la policía, les cuento lo sucedido y les doy la dirección del lugar. Salen 3 patrulleros hacia allá, mientras que a mi me mantienen en la comisaría haciéndome preguntas. Pasan varias horas, y por la puerta entra un policía, gravemente herido. Sus últimas palabras, antes de caer al piso y morir fueron “NO VAYAN A ESE MALDITO ALMACÉN”. Todos miraban estáticos. Llamaron al equipo de paramédicos, pero ya era demasiado tarde. Esto está fuera de los límites de la policía. No pueden hacer nada, y si lo intentan, morirán. Nunca nadie supo qué o quién le hizo eso a Nicolás, ni a los otros policías que murieron en ese galpón. Pero algo es seguro:

“Nunca volveré a ese maldito almacén.”

Fuente:
http://creepypastas.com/ese-maldito-almacen.html
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La pulsera negra


En Estados Unidos, cada vez que te internan en un hospital, colocan en tu muñeca, una pulsera blanca con tu nombre, para poder identificarte. Sin embargo, existen otras pulseras de colores diferentes, que simbolizan otras cosas. Por ejemplo, las pulseras negras son colocadas en las muñecas de las personas que acaban de fallecer.

Mi tía me platicaba de un cirujano que trabajaba en el turno de la noche en una escuela-hospital. El acababa de terminar una operación e iba en camino hacia el sótano. Entro en el elevador, y había otra persona con él. Casualmente se puso a platicar con la mujer sobre tonterías, mientras el elevador descendía. Cuando la puerta del elevador se abrió, vio que otra mujer estaba a punto de entrar, y entonces el doctor, de manera precipitada apretó el botón para cerrar la puerta, y presiono rápidamente el botón hasta el piso más alto.

Sorprendida, la mujer regaño al doctor por su descortesía al no permitir subir a la otra mujer al elevador.

El Doctor dijo: “ Esa es la mujer que acabo de operar. Murió durante la operación… No viste la banda negra que estaba utilizando?”

La mujer sonrió, levanto su brazo y dijo: “¿Una banda como esta?”

Fuente:
http://creepypastas.com/la-pulsera-negra.html
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Suicide Girl


Dale una mirada a la imagen de arriba, recientemente descubrí esta imagen y su historia en una publicación coreana. La historia es esta: en Japón poco antes de que una adolescente cometiera suicido, dibujo esta imagen, la escaneo y la publicó en línea. En Corea esta historia se desató y se esparció como un incendio.

Hay muchos mensajes recorriendo bajo la autoría de “undefined” en foros coreanos que dicen que el espectador se ve inmerso en los ojos azules de la chica. Dicen que se puede detectar una pista de odio y tristeza dentro de sus ojos. Tal vez la chica murió con mucha tristeza y enojo que su espíritu embrujó la imagen, o tal vez la imagen provoca tristeza, similar a la canción “Gloomy Sunday” (canción escrita por el pianista y compositor autodidacta húngaro Rezső Seress en 1933 que según la leyenda urbana provoco un gran número de suicidios).

El elemento raro es este: dicen que es difícil para una persona mantener fija la mirada en los ojos de la chica por más de 5 minutos. Hay reportes que algunas personas han tomado sus propias vidas después de hacer esto. La gente dice que la pintura cambia, conforme la ves parece como que una sonrisa burlona aparece en los labios de la chica o que un anillo oscuro crece alrededor de la chica o de sus ojos.

Algo es seguro, la imagen ha despertado una curiosidad en mi que debo de saber, siento una presencia cuando miro la imagen, si es malvada o no, no puedo juzgarlo. Me gustaría saber que es lo que la comunidad global en línea siente y tal vez incluso algunos expertos en arte pudiesen responder por qué los ojos de está imagen pueden atraer al espectador tan profundamente.


Fuente:
http://creepypastas.com/suicide-girl.html
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La niña perversa


Esta tarde empujé a Arturo a la fuente. Cayó en ella y se puso a hacer gluglú con la boca, pero también gritaba y fue oído. Papá y mamá llegaron corriendo. Mamá lloraba porque creía que Arturo se había ahogado. Pero no era así. Ha venido el doctor. Arturo está ahora muy bien. Ha pedido pastel de mermelada y mamá se lo ha dado. Sin embargo, eran las siete, casi hora de acostarse, cuando pidió pastel, y a pesar de eso mamá se lo dio. Arturo estaba muy contento y orgulloso. Todo el mundo le hacía preguntas. Mamá le preguntó cómo había podido caerse, si se había resbalado, y Arturo ha dicho que sí, que se tropezó. Es gentil que haya dicho eso, pero yo sigo detestándolo y volveré a hacerlo en la primera ocasión.

Por lo demás. si no ha dicho que lo empujé yo, quizá sea sencillamente porque sabe muy bien que a mamá le horrorizan las delaciones. El otro día, cuando le apreté el cuello con la cuerda de saltar y se fue a quejar con mamá diciendo: “Elena me ha hecho esto”, mamá le ha dado una terrible palmada y le ha dicho: “¡No vuelvas a hacer una cosa así!” Y cuando llegó papá ella se lo ha contado y papá también se puso furioso. Arturo se quedó sin postre. Por eso comprendió, y esta vez, como no ha dicho nada, le han dado pastel de mermelada. Me gusta enormemente el pastel de mermelada: se lo he pedido a mamá yo también, tres veces, pero ella ha puesto cara de no oirme. ¿Sospechará que yo fui la que empujó a Arturo?

Antes, yo era buena con Arturo, porque mamá y papá me festejaban tanto como a él. Cuando él tenía un auto nuevo, yo tenía una muñeca, y no le hubieran dado pastel sin darme a mí. Pero desde hace un mes, papá y mamá han cambiado completamente conmigo. Todo es para Arturo. A cada momento le hacen regalos. Con esto no mejora su carácter. Siempre ha sido un poco caprichoso, pero ahora es detestable. Sin parar está pidiendo esto y lo otro. Y mamá cede casi siempre. A decir verdad, creo que en todo un mes solo lo han regañado el día de la cuerda de saltar, y lo raro es que esta vez no era culpa suya.

Me pregunto por qué papá y mamá, que me querían tanto, han dejado de repente de interesarse en mí. Parece que ya no soy su niñita. Cuando beso a mamá, ella no sonríe. Papá tampoco. Cuando van a pasear, voy con ellos, pero continúan desinteresándose de mí. Puedo jugar junto a la fuente lo que quiera. Les da igual. Sólo Arturo es gentil conmigo de cuando en cuando, pero a veces se niega a jugar conmigo. Le pregunté el otro día por qué mamá se había vuelto así conmigo. Yo no quería hablarle del asunto, pero no pude evitarlo. Me ha mirado desde arriba, con ese aire burlón que toma adrede para hacerme rabiar, y me ha dicho que era porque mamá no quiere oir hablar de mí. Le dije que no era verdad. Él me dijo que sí, que había oído a mamá decirle eso a papá y que le ha dicho: “No quiero oír hablar nunca de ella.” Ese fue el día que le apreté el cuello con la cuerda. Después de eso, yo estaba tan furiosa, a pesar de la palamada que él había recibido, que fui a su recámara y le dije que lo mataría.

Esta tarde me ha dicho que mamá, papá y él iban a ir al mar, y que yo no iría. Se rió y me hizo muecas. Entonces lo empujé a la fuente.

Ahora duerme y papá y mamá también. Dentro de un momento iré a su recámara y esta vez no tendrá tiempo de gritar, tengo la cuerda de saltar en las manos. Él la olvidó en el jardín y yo la tomé.

Con esto, se verán obligados a ir al mar sin él. Y luego me iré a acostar sola, al fondo de ese maldito jardín, en esa horrible caja blanca en la que me obligan a dormir desde hace un mes.

Fuente:
http://creepypastas.com/una-nina-perversa.html
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Casos de la Mano Peluda l



Estos son algunos de los casos que me han gustado, o que al menos pienso que puedan causarles miedo, hay cosas que estan mas alla de lo que creemos o mas haya de nuestra imaginacion, pero recuerden para los que puedan sugestionarse facilmente, que estos no son mas que relatos y que no por escucharlos van a empezara a pasar en tu casa.



La Mano Peluda ruidos y voces
Parte 1


Parte 2


Caso de Gabriela



Espectros de la casa maldita


Caso Clarita
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El asesino del cuchillo




Marcaba el reloj las 11:45 de la noche, Marta, Pablo y su hijo Martín miraban la televisión, en ella pasaba una de esas películas policíacas que te mantienen entretenido todo el tiempo... Marta, una reconocida escritora de aquel pueblo; Pablo un gran fotógrafo galardonado y su tierno Martín, un niño de 7 años, un chico común y corriente. Era una noche lluviosa, como todos aquellas en el invierno de ese pueblito alejado de la gran ciudad, un pueblo tranquilo en donde la mayoría de la gente se conocía entre sí.

La película mantenía entretenida a la familia hasta que el jefe de familia dirigió su mirada al reloj... 12:02... "por Dios"-dijo- "es tardísimo"- "Hijo, creo que te deberías ir a dormir, mañana por la mañana iremos a ver a tu abuela y estarás desvelado"- "un ratito mas"-replico Martín- "No señor, te me vas a la cama, no te quiero con dolor de cabeza mañana por el desvelo" -le contesto su padre-"ok"-dijo Martín-..."que descanses hijo" -le dijo su madre.

Martín subió las escaleras, no de muy buen humor, porque su padre no lo había dejado terminar de ver la película. Pero Martín no estaba dispuesto a acostarse en su cama sin sueño, así que tomo su radio y se dispuso a escuchar aquella estación él la cual día y noche programaban puras melodías clásicas, sus preferidas.

Yya habían pasado unos 45 minutos cuando interrumpen la programación para dar una noticia de ultima hora: "NOTICIA DE ULTIMA HORA, A TODOS LOS HABITANTES DEL PUEBLO DE "SANTA ROSA DEL CARMIN" SE LES INFORMA QUE LA CARRETERA QUE CONDUCE A LA CIUDAD SE ENCUENTRA TOTALMENTE BLOQUEADA DEBIDO A UN DESASTROSO ACCIDENTE, EN EL CUAL PERDIERON LA VIDA 8 PERSONAS".

De un salto Martín salió de la cama, bajó las escaleras y se dirigió hacia la sala donde se encontraban sus padres a darles la noticia de que el camino estaba cerrado y que no iban a poder ir a ver a su abuela, así que se quedaría viendo la película.

Fue un grito desgarrador lo que broto de la boca del chico al ver la tremenda escena que tenia delante de sus ojos; su madre y su padre en medio de la sala, muertos, completamente destrozados, el cráneo del padre hecho trizas, una gran parte de su masa encefálica se encontraba encima del televisor, sus ojos, aquellos que muchas veces buscaron un buen momento para disparar la cámara fotográfica encima de la mesa del centro; el cuerpo de su madre completamente desmembrado... Pero cuando los ojos del chico voltearon a ver hacia la cocina... Ahí se encontraba él, vestía un pantalón negro, unos zapatos cafés de gamuza y una camisa manga corta totalmente empapada de sangre, en su mano derecha un vaso de agua, en la izquierda lo que quedaba del corazón de la madre del chico: "No tengas miedo"-le dijo.

Martín lanzó, no un grito, sino miles, corrió con todas sus fuerzas, subió esos 24 escalones que conducían hacia lo que él creía que era su salvación -su cuarto-, él suspiró y dijo en voz baja: "No, mi niño... Se agita tu corazón y así me cuesta mas trabajo arrancártelo", soltó el vaso y tomo ese gran cuchillo que se encontraba arriba del refrigerador, “No quería hacerlo contigo” –murmuro- lentamente subió aquellos escalones, 1, 2, 3, 4, 5.... 24!!

Miro fijamente la puerta del cuarto del cual colgaba un letrero que en letras rojas decía “NO MOLESTAR”... ¡Que irónico..! Él no iba a molestarlo... iba a matarlo; de una patada derribó aquella puerta, ahí se encontraba él en medio de la puerta buscando con aquellos ojos entre la oscuridad una silueta, un movimiento, algo que le indicara donde se encontraba Martín escondido, de pronto un ruido acaparó la atención de aquel hombre con la ropa empapada de sangre... ¡La ventana!

La ventana se abrió de un seco golpe, pero no, no era Martín que tratase de escapar de aquella muerte inevitable, si no el viento que junto con la lluvia arreciaban más. Cerró la puerta y se dirigió hacia aquel rincón donde apenas se alcanzaba a ver la silueta de “algo”, tal vez era Martín o tal vez una de sus tantos muñecos...

Se acercó lentamente, empuñando aquel cuchillo que aun se encontraba manchado de sangre fresca, tomo una bocanada de aire frió que se colaba por la ventana y con un certero movimiento de su mano clavo el cuchillo a aquella silueta...

Autor: marcela1997
Fuente: http://www.taringa.net/posts/comics/5945475/una-peli-con-mis-papas_-Historia-de-Terror-_.html